Il 13 aprile scorso ha avuto luogo a Madrid un tributo straordinario, organizzato da Professionisti per l'Etica , a Luca Volontè, presidente del Partito popolare europeo in seno all'Assemblea parlamentare del Consiglio d'Europa (APCE), in occasione del suo straordinario alvoro ai fini dell'Etica naturale.Qui l'articolo di riferimento sul sito
http://www.profesionalesetica.org/2013/04/emotivo-homenaje-en-madrid-a-luca-volonte-presidente-del-grupo-del-ppe-en-la-asamblea-parlamentaria-del-consejo-de-europa/
Qui il discorso del Presidente in lingua originale
Querido Luca, queridos amigos.
Nos ha congregado aquí esta noche nuestra común amistad con Luca Volontè para rendirle un más que merecido homenaje y expresarle nuestra gratitud con motivo del cierre de su etapa al frente del Grupo del Partido Popular Europeo en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa.
No creo exagerar si digo que esta etapa de tu fecunda vida política ha dejado una profunda huella y que, en cierto modo, ha marcado un antes y un después.
La dignidad humana y los derechos fundamentales han conseguido en este tiempo victorias reales que no hace mucho tiempo nos hubieran parecido un sueño inalcanzable.
Tus compañeros españoles en el Grupo pueden, desde luego, hablar con mayor conocimiento de causa que yo, pero creo que el proceso seguido con el Informe McCafferty y la protección de la libertad de conciencia de los médicos representa un paradigma bien visible para cualquiera y que mereció el reconocimiento del propio Benedicto XVI.
O la Resolución de la Asamblea prohibiendo la eutanasia, que tanto debe a Jordi Xuclá, aquí presente.
O la relativa a la libertad de educación de los padres, impulsada por Blanca Fernández Capel y defendida por Carmen Quintanilla.
Pero tendríamos que recordar también las iniciativas para el fortalecimiento de la familia como factor de cohesión social, la defensa de la libertad religiosa como imperativo de la dignidad humana y del valor inviolable de la vida humana en todas sus fases, la promoción de las políticas juveniles y el voluntariado o el combate contra la pobreza.
Estos resultados no son una casualidad. Son, por supuesto, el fruto del trabajo y el buen hacer de muchas personas. Un trabajo, además, que viene de atrás.
Pero, sin duda, el liderazgo de Luca ha sido decisivo, al orientar, impulsar, aglutinar y crear unidad en el Grupo del Partido Popular Europeo. Buscando también la colaboración y el apoyo constante de otros representantes y suscitando siempre coaliciones con instituciones de la sociedad civil.
Y es que las transformaciones positivas en el ámbito de la política sólo se dan, lo sabemos bien, cuando hay hombres comprometidos vitalmente con la verdad; que entienden la política con verdadero espíritu de servicio al bien común y la justicia; competentes y eficaces; con la magnanimidad suficiente para suscitar entendimientos, colaboración, unidad… En definitiva, amistad, también en la política.
Y ese mismo liderazgo en el Grupo del Partido Popular Europeo se ha hecho extensivo en el caso de Luca en su apoyo incansable a las iniciativas de la sociedad civil para promover los valores propios de la dignidad de la persona. Siempre te hemos encontrado dispuesto a apoyarnos con tu buen criterio, tus gestiones, tu firma, o tu presencia física. Lo que fuese necesario, sin medir esfuerzos. Tu sensibilidad hacia todo lo que llegaba de España en los años negros del Gobierno de Zapatero ha sido siempre extraordinaria. No somos los únicos, pero en Profesionales por la Ética lo hemos verificado y no vamos a olvidarlo.
Me he referido al inmediato pasado, pero tenemos en esta hora la responsabilidad de mirar también al presente y al futuro. Es casi inevitable hacer si quiera referencia al profundo malestar que Europa y nuestras respectivas patrias, Italia y España, están atravesando. No voy a abundar en lugares comunes sobre la crisis económica, la quiebra de los valores básicos o el descrédito, ante la opinión pública, de la política y los políticos.
Y menos aun cuando entre nosotros cunde la sensación de que en el entorno político que nos resulta más cercano se está renunciando de facto a una propuesta cultural y legislativa propia en aspectos tan sustantivos como el derecho a la vida, la identidad sexual, la naturaleza específica del matrimonio o la protección de la familia y la maternidad.
Por eso el ejemplo y la palabra de Luca en estos años son un aprendizaje que no podemos desaprovechar en una situación así.
Escribía George Weigel que "la Providencia opera a través de las turbulencias de la historia, y no alrededor de ellas".
Y el propio Luca en una pasada visita nos lo recordaba con unas palabras que quedaron profundamente grabadas en nosotros:
"Ya es tiempo de reaccionar, de actuar con una propuesta y una presencia de hombres de verdad en la sociedad y la política, una propuesta que toca todos los aspectos de la vida, que sanee la sociedad y vuelva a llamar las cosas por su nombre, a expresar juicios y decir la verdad. La verdad hay que decirla para que las cosas cambien".
Hombres de verdad en la sociedad y en la política. Mujeres de verdad. Ese es nuestro principal desafío para superar positivamente el actual cambio histórico. Y Luca nos lo ha demostrado.
Y eso, la sabemos bien, implica la vida virtuosa, en lo privado y en lo público. Hombres que persigan por encima de todo la Justicia; capaces de obrar con prudencia, con esa inteligencia de la realidad que nos dota de la sabiduría para descubrir lo que los principios exigen en cada momento; hombres y mujeres con fortaleza, valientes, con el coraje de dar la cara por la verdad, pase lo que pase; hombres con templanza, para no dejarse seducir por la vanidad del éxito ni hundirse por las contrariedades o las frustraciones.
Como creyente, Luca nos ha enseñado también que las virtudes cardinales alcanzan su plenitud en las teologales, en la fe, la esperanza y la caridad, que nos capacitan, por don de la gracia, para vivir nuestros compromisos políticos y sociales en una dimensión trascendente que elimina cualquier miedo al fracaso.
Con esa valentía que adorna a Luca Volonté y a la que apelaba el gran Benedicto XVI en uno de sus últimos discursos:
"¡No tengáis miedo de vivir y dar testimonio de la fe en los distintos ámbitos de la sociedad, en las múltiples situaciones de la existencia humana! Tenéis todos los motivos para mostraros fuertes, confiados y valientes, y esto gracias a la fe y a la fuerza de la caridad. Y cuando encontréis la oposición del mundo, haced vuestras las palabras del Apóstol: «Todo lo puedo en aquel que me conforta» (Fil 4,13)".
Querido amigo Luca: en nombre de todos, muchas gracias ¡Que Dios te bendiga!