(InfoCatólica) Las Bienaventuranzas resuenan de otro modo entre tumbas. Así lo dijo León XIV en la tarde de este lunes, al celebrar la conmemoración de todos los fieles difuntos ante la entrada monumental del cementerio romano del Verano, un lugar que el Papa describió como «un umbral entre el más acá y el más allá, entre la existencia terrena y lo que nos aguarda».
La misa, presidida por el Pontífice a las 16.00 en una tarde nublada y fría, se ofreció en sufragio de los difuntos. «Nos hemos reunido para celebrar la Eucaristía en este lugar de oración y de memoria, de afecto y de esperanza. La ofrecemos en sufragio de los fieles difuntos, en particular de cuantos aquí descansan y de aquellos que cada uno de nosotros lleva en el corazón», dijo al comenzar la homilía.
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